-Calla, calla, que tiene que parecer que nos interesa.
-¿Decían algo? -preguntó Miriam.
-¡No, nada!... Siga contando.
-Bien:
Miriam ya lo había decidido. Hablaría con su madre. Se lo explicaría todo. Que se había enamorado de Mini Di, que no se casaría con el psicópata de Toni-P, que pasaba de todas las pijerías de la primera clase. Le daba un poco de miedo la reacción de su "santa" madre, pero... Tenía que hacerlo.
-Hija, ábreme. -dijo Cheli, llamando a la puerta.
-Oh, justo a tiempo... -se dijo Miriam a sí misma.- ¡Ya voy, Mami!
Miriam había llamado a su madre para que le ayudase a elegir qué ponerse (especialmente con los zapatos) y también a ponerse un corsé.
-Mamá...quiero hablar contigo de una cosa.
-¿De qué se trata, niña?
-Verás... creo que no estoy segura de casarme con Toni-P. Bueno, estoy segura de que NO quiero casarme con él.
Cheli, del disgusto, soltó los lazos del corsé.
-¿Cómo que no quieres casarte con tan apuesto hombre?
-Mamá, es odioso. Es pedante, altivo, y hoy me ha gritado mientras desayunábamos. Es demasiado posesivo. No le quiero.
-Tenía sus motivos para enfadarse...
-¿Cómo? -preguntó Miriam, sorprendida.
-Te fuiste con el de tercera clase, así sin más. Ni te imaginas la vergüenza que pude pasar.
-Se llama Mini Di, por favor, llámalo por su nombre.
-LO LLÁMARE COMO ME SALGA DEL GATO. -gritó Cheli, enfurecida, apretándole el corsé a Miriam tanto tanto que casi no podía respirar.- Verás... Te comprendo perfectamente. Hace unos años... Antes de que tú nacieras... Conocí un hombre. De tercera clase, también. Se llamaba Pic. Me volvía loca... Pero, ¿qué pasó? Que me dejó por una barriobajera de su misma clase. Al final, cada oveja acaba con su pareja, ambas de la misma clase. Es algo que tienes que aprender.
-Pero...
-ES ALGO QUE TIENES QUE APRENDER. -le dijo, apretándola aún más y dando por zanjada la discusión.
Miriam estaba anonadada, menuda historia. Pero... tal vez su madre tuviese razón... Lo de Mini Di sin duda era una locura. Era muy arriesgado. Realmente... No lo conocía. ¿Cómo podía saber que sus intenciones eran mejores que las de ese tal Pic?
Por otra parte, en la tercera clase:
-Bueno, Desi, ¡me voy a ver a mi Miriam!
Desi se quedó--> O.O
-¿TU Miriam?
-Claro. Después de lo que pasó ayer, está claro que es mía.
-Mini Di, yo no estaría tan segura...
-Podrías disimulisar la poca confianza que tienes en mis dotes e intentar ser una buena amiga.
-Lo digo por tu bien, para que luego no te des el corte.
-Bah. Me voy.
-¡Vale, haz lo que quieras! ¡Lo que hagas me lo paso por aquí! -dijo enfadada, haciendo su gesto característico.
Mini Di se fue corriendo hacia el camarote de Miriam. Pero, por el camino, se encontró a la persona que menos quería ver en ese momento... A la persona que menos quería ver en cualquier momento... Sí, era Toni-P.
-Oiga, oiga, no se corre por los pasillos. -dijo señalándole, situando su dedo índice a dos cm de su cara.
-Pues bien que usted está corriendo cada vez que lo veo.
-Por favor, niñatillo de clase baja -dijo, con su típica risa arrogante.-, yo no corro, ando con estilo.
-Sí, con el estilo de un chihuahua, so enano.
-¿QUÉ HAS DICHO?
-¡LO QUE HAS OÍDO!
La cosa se ponía tensa...
-¡Eres un mini cani con afán de DiCaprio! MÁS QUISIERAS PARECERTE A ACTOR TAN SEXY.
-Por favó, por favó... ¿tú te has visto? Dios le dio un cuello a cada hombre, ¿por qué a ti no?
-Porque a te lo dio a ti, maldita jirafa.
-EHH ESO NO ME LO DISEH EN LA CALLEH. -Mini Di sacaba su lado cani.
-No podemos salir a la calle, so rubio. Estamos en altamar.
La cosa seguía tensa... Pero alguien llegó.
-Eh, qué ocurre en MI barco. -dijo el Capitán, que apareció de la nada.
-Nada, que este señorito está en primera clase y ya no está autorizado. Lo típico, les das la mano y te cogen el brazo...
-El señorito está autorizado por mí. Dice que quiere aprender los grandes dotes de capitaneo, y lo voy a tener haciendo prácticas con Manuel. -dijo el Capitán, guiñándole un ojo a Mini Di (cosa que lo alegró mucho, aunque también lo intranquilizó un poco).
-Ehhh... ¡Sí! ¡Quiero ser piloto de barcos!
-No se dice piloto, Mini Di...
-Ah, perdón. Quiero ser chófer.
-Bueno... Toni-P, no le vayas a echar porque tiene permiso a estar por aquí. Me parece fatal que te pelees con él, siendo un hombre tan culto y tan todo.
-Jo, ¡si empezó él! -se quejaba Toni-P.
-Jih ombreh. -replicó Mini Di.
-¡Me da igual quién empezara! ¡Esto lo voy a terminar ya! Venga, daos la mano y pediros perdon.
Ambos galanesssssss hicieron caso al Capii.
-Venga. Toni-P, vete a tu camarote.
-Vaaaaaaale... -dijo Toni-P enfurruñado, pero haciendo caso a la orden del Capitán.
Cuando se fue:
-Gracias, Capii. -dijo Mini Di emocionado.
-De nada, sosioh. Es así como habláis la juventud de hoy en día, ¿no? Sosioh der perreoh. -el Capii intentaba hacerse el moderno.
-Sí... Ehh... Bueno... Que... Me voy.
-¡Adioh! ¡Daleh duroh!
Mini Di fue corriendo (pero con más cuidado) al camarote de Miriam. La encontró allí, llorando.
-Ay, mi trocitito de chocolate, ¿qué te pasa?
-Has atentado contra mi normalidad. ¿Qué hago ahora? No sé lo que quiero.
-Tú misma te quejabas de tu vida de antes. Yo puedo arreglar eso.
-Las cosas no son tan fáciles.
-Ya lo sé, pero si no pones de tu parte sí que no lo serán.
-Vamos a ver, si me voy contigo, las cosas son difíciles. Me estoy yendo contigo, luego las cosas son difíciles. ¿Nunca has dado lógica?
-A mí me hablah con términos de la ESO.
-Bueno... No sé por qué pienso todo esto. Quiero a... Ton... Toni... Toni-P. -le costó decirlo, pero lo consiguió.
-Eso no te lo crees ni tú.
-Sólo has sido un pasatiempo, nada más. Ahora, vete.
-No me creo nada.
-¡Vete, maldito rubio!
-¡NO!
Miriam lo cogió para llevárselo, pero el se resistió... De tal forma que sus bocas quedaron unidas en el beso más espectacular que Miriam había probado nunca. Sabía a chocolate blanco.
Pero eso no estaba bien. Y se apartó.
-... ... Madre de dió... Oggg... Ehh... Vete... -dijo Miriam no muy convencida.
-Sabes que quieres que me quede ahí, en tu cama, contigo.
-¡VETE O LLAMO A TONI-P!
Y con lágrimas en sus ojos, Mini Di se fue.
Miriam, para disipar sus pensamientos, se puso a leer un libro. Al principio empezó con 50 sombras de Grey, pero como le recordaba demasiado a su ninioh, y no era muy recomendable leer libros de ese tipo con él en mente, desistió y se puso a leer uno del Titanic... Sin percatarse de lo mucho que se parecía su historia con la del famoso (y hundido) barco.
No podía concentrarse, por lo que decidió salirse a la proa, a pensar. Tenía tantas dudas...
¿Tendría su madre razón? ¿O Mini Di era el amor de su vida?
-Sabía que te encontraría aquí... -escuchó una voz masculina a sus espaldas.
Por un momento temió que fuese su Toni-P, pero por suerte no. ¡Era su Mini Di! ¡Su amor!
-Tú sabes muchas cosas... -dijo Miriam.
-Sé que lo que dijiste antes era mentira.
-Yo ya... Sólo sé, que no sé nada.
-Yo te puedo enseñar todo lo que quieraas...
-Jijijijij, las cosas que me dices. -Miriam se rió por el doble sentido de la sugerencia de Mini Di.
-Así te quiero ver, riéndote.
-Es muy difícil...
-Deja que te dibuje una sonrisa con mis labios...
-Oyoyoyoyoy madre mía... Qué currrsi, me encanta.
-Bueno, normal que te encante, soy yo.
-He cambiado de opinión, Mini Di. Te quiero.
-¿Sí?
-Sí, porque...
-Chsss, chsss. -le mandó callar de forma un tanto "inglesa"- Cierra los ojos.
-¿Cómo?
-¡Ciérralos yaaaaa maaaaadreh!
-AAAAAAY, ya voy.
Miriam le hizo caso, y cerró los ojos. Sintió como los brazos (que aunque no fuesen de Iron, no estaban mal) de Mini Di le guiaban hasta subirse en una valla. ¿Querría tirarla para recordar viejos tiempos?
-Ya. Abre los ojos.
Y haciendo caso a su querido, abrió los ojos. Encontró el enorme océano en frente de ella, y bajo sus pies. Era algo maravilloso.
-¡¡¡OHH!!! ¡MINI DI, ESTOY VOLANDO!
-Volando te voy a dejá cuando te coja... -susurró Mini Di.
-¿Qué?
-¡Nada, nada! ¡¿Te gusta?!
-¡ME ENCANTA! ¡Bésame, bandidoh!
Y por supuesto, Mini Di no tardó en obedecer y darle lo suyo. Aquel beso era aún mejor...
Y Miriam sentía (aparte del gustazo de por fin besar al amor de su vida) que se introducía en la mayor travesura de su vida.