-Oye ninio, me he enterado de que ayer salvaste a Miriam y tal y cual... Y que por ello te han invitado a la segunda cena de inauguración. ¿No es así?
-Sí... -dijo Mini Di con una cara más o menos así--> :|
-Yo soy María, encantá. Te puedo ayudar a causar buena impresión con los estirados estos... ¿te parece?
-Claro. :|
-Muy bien, ¡pues acompáñame!
Y así hizo Mini Di, un pelín cortado pero contento de que una de "las estiradas" le tendiese la mano en señal de amistad (sin contar Miriam, que se la tendió en señal de otra cosa).
Por otra parte, Miriam se encontraba en su camarote, buscando en su enorme armario la ropa que mejor le quedase: quería estar perfecta para esa noche.
-Mhmm, me pondré estos tacones azules. O estos rojos. O estos morados. O estos negros. O estos... -y así siguió hasta recitar una gama importante de colores.
Quería deslumbrar a su amor, pero sin que los demás sospechasen. Y tampoco quería ser demasiado "pija", pues seguramente ese no fuera el estilo de su amado.
-Dejaré el Cuore de la Mare aquí, no quiero que Toni-P empiece a fardar de su dinero.
En el camarote de María:
-Bueno, ninio, que todavía no te he preguntado, ¿cómo te llamas?
-Mini Di. :|
-Mira, tengo aquí un traje de mi hijo, Yastinsito. Yo creo que te puede valer.
-Vaya, yo pensaba ir con mi chándal del Sevilla.
-¡No! ¡Sólo conseguirías que esa panda de finolis se metiera contigo! Y seguramente uno de ellos empezaría a hablarte de que en una cena de tal categoría no pega un chándal, al igual que en cierto libro no pegaba una foto de Rafa Nadal...
-Creo que sé de quién me hablas. -dijo Mini Di.
Volviendo al camarote de Miriam:
-¡Jolín! ¡Todavía no he elegido qué ponerme! ¡Y mis amigas no saben qué recomendarme por whatsapp! -gritaba Miriam estresada mientras se maquillaba.
-Toc toc toc. -dijo la puerta (chiste malo de la escritora)
-¿Quién es?
-Tu fantástica madre.
-Está abierto, pasa.
-Miriam, esto no es buena idea... -dijo Cheli.
-No te entiendo. -Miriam se hizo la loca, porque sabía de sobra que su madre se refería a Mini Di.
-Hablo del señorito que "te salvó" sin ropa.
-¿Insinúas algo? -dijo Miriam a la defensiva.
-No, verás... Es normal que te atraigan chicos así, de buen ver. Pero a la larga, ¿que es lo importante? ¿Una tableta de chocolate blanco o un marido que nos suponga no volver a trabajar nunca más?
-Pues yo pienso...
-Justo lo que yo decía. -interrumpió Cheli a su hija.- Ya es tarde para decirle al de tercera clase que no venga, pero no quiero que volváis a veros. No quiero que eches a perder un matrimonio con el apuesto y sensual Toni-P. ¿Vale?
-Sí...
-Pues venga, hasta luegui en la cena.
-Hasta luegui...
En el camarote de María, otra vez:
-María, ¿cómo se abrocha este cinturón?
-Ay, Mini Di, eso es una corbata. -dijo María dirigiéndose a Mini Di para ponérsela.
-Ahh, claro.
-¡Y por favor, la gomina no se pone así! Los pelos tienen que ir hacia atrás, no hacia arriba.
-Og, esto de ir de finolis es un aburrimiento. Ni lote, ni cashimbeo, ni chándal, ni Escrilecs... Si no fuera por mi Miriam...
-Oyoyoyoyoy. -María se abrochó la rebeca en plan maruja.- ¿Vas a ir a por Miriam? Pero si ella está prometida con el Toni-P.
-Por favor... -Mini Di echó una risilla engreída.- Ese no es rival para mí.
-No te creas... Yo mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmelotiraba.
-Bueno... Ponme la corbata. :|
Y después de tanto revuelo en los corazones de los dos enamorados (que con tanto amor imposible parecían Romeo y Julieta), llegó la hora. Miriam, con el corazón en la garganta, se dirigía hacia el comedor principal. Mini Di seguía a María, alucinando con el decorado de la primera clase (aunque no era nada comparado con el de la Boss Real).
Miriam empezó a bajar por la enorme escalera, y... ¡qué veían sus ojos! ¡Allí estaba, tal como en sus sueños, su magnífico Mini Di! Cruzaron las miradas apasionadas y lujuriosas, a lo que él se dirigió a ella y le dijo:
-Señorina, déjeme que le ayude. -dijo Mini Di tendiéndole una mano.
-Claro. -respondió Miriam con cierta "*voz*".
-Oooooyyyyyyy. -pasaban María y el Capih.- ¡Iros a un parque! ¡Uhh uhh!
-Oh, cariño mío. -llegó Toni-P.- Dame un beso.
-Ehh... Me duele la cabeza. -dijo Miriam con su cara de asco de siempre.
-Bueno, vamos a la cena que ya han servido el pollo empanao. -dijo Toni-P cogiendo a su prometida y apartando a Mini Di.
En la mesa:
-María, ¿Para qué sirve este tenedor?... -dijo Mini Di señalando uno de los cubiertos de Toni-P, que estaba a su lado.
-Para el pescado.
-Vaya, yo pensaba que era para rascarse la espalda... Y más abajo...
-¡Uhmm, qué buena pinta tiene esa lubina! -dijo Toni-P, cogiendo el susodicho tenedor y metiéndose en la boca un pedacito del susodicho pescado.
María y Mini Di empezaron a reírse. Miriam, que también lo había visto, se aguantaba la risa por no descubrir a su compañero.
-Bueno, Mini Di, cuéntanos, ¿a qué te dedicas? -preguntó Cheli.
-Soy dibujante. :|
-Vaya... ¿y qué dibujas?
-Coches y prostis. :|
Se hizo un silencio en la mesa.
-En fin, qué se puede esperar de la tercera clase, jojojojo. -dijo Toni-P.
-Mini Di, ¿por casualidad tendrías algún amigo que presentarme? -dijo el Capitán.
-Bueno... Tengo uno... Se llama Isidro.
-OHH, buen nombre.
La noche continuó de la misma manera. Toni-P intentaba "desbancar" a Mini Di, pero no conseguía nada. El rubio y Miriam se hacían """"más amigos"""" cada vez.
Cuando acabó la comida.
-Dónde está Miriam. :| -le preguntó Mini Di al Capih, así de repente.
-(D:) Pues ahí, por el pasillo.
Mini Di fue a buscar a Miriam, a la cual encontró un poco seria.
-¿Qué pasa, cuqui?
-Nada, será que estoy cansada. -respondió Miriam, que en realidad estaba un poco confusa por todo lo que había vivido en tan poco tiempo.
-Vaya... Y yo que ahora quería mandarte a un sitio muy guapoh...
-¿Adónde?
-¿Quieres ir a una fiesta de las de verdad?
-... SEHH. -dijo Miriam emocionada.
-¡Vamos!
Y ambos fueron corriendo hacia la zona de tercera clase.
Pero alguien pudo verlos, y los siguió...
Una vez llegaron a la tercera clase.
-¡Ven, Desi! Te presento a Miriam.
-¡Ah, la chica de la que te enamorast... -Mini Di le pegó un pisotón a Desi para que se cayase.- ... Ahhh, hola.
-Hola, Desi, encantada.
-YO TAMBIÉN ESTOY ENCANTADA *voz*. -dijo Desi con su usual voz.
Empezó a sonar una musiquilla particular.
-¿Qué es eso que suena? -preguntó Miriam.
-¡OPPA GANGNAM STYLE!
Oh dios. Miriam no se lo creía. Estaba allí, con un montón de desconocidos de los de tercera clase bailando el Oppa Gangnam Style. Y nunca se lo había pasado tan bien.
-¿Qué quieres tomar? -preguntó Mini Di mientras bailaba.
-¡Un malibú piña!
-Kiyoh -una vocecilla se oyó detrás de Mini Di.- Baila knmigoh.
-Claro, Presuh.
Pero a base de malibús, Miriam empezó a estar un pelín indispuesta...
-Yo no sé bailar esto... -dijo Miriam.
-Claro que sí, sólo tienes que acercarte MÁAAAAAAAS. -dijo Mini Di arrimándose tó a Miriam.
-Kiyooooh.
-Tranquila Presuh, tú siempre serás mi niña favorita.
Seguían bailando.
-Ehhhhh, sexy laaaaaaady... -Mini Di se iba acercando cada vez más.
-Op, op op op... -Miriam se dejaba seducir.
Aquello era muy Boss...........
Más tarde, en el comedor principal.
-Ainhoeh. -dijo Toni-P señalando a la susodicha, dejando su dedo índice a dos cm de su cara.- ¿Qué has visto?
-Poh tioh estabah bailandoh con er rubioh y no veah como subiah la temperaturaaH ...**
-Gracias. Espíenlos en todo momento, ¿comprenden?
-Valeh.
Al día siguiente, Miriam (con una resaca der quinse) fue a desayunar con su todavía prometido.
-Esperaba que vinieras a dormir conmigo... -dijo Toni-P.
-Es que por la noche te pones muy tontín y yo hasta el matrimonio no quiero hacer nada.
-Ya, eso habrá que verlo.
-¿A qué viene esto?
-Ayer estuviste en la tercera clase de pashangueo con Mini Di.
-Sí, pude comprobar que la Ainhoeh no dejaba de observar.
-Mhmm. -Toni-P se molestó al ver que Ainhoeh no fue tan discreta como él pensaba.- No quiero que vuelvas a ese lugar.
-¿Por qué? ¿Quién eres tú para decirme lo que debo hacer?
-Soy tu prometido. -Toni-P empezaba a elevar el tono.
-Eso no es motivo suficiente.
-¿Sabes lo que me preguntaba ayer, durante la cena, cuando te fuiste?
-¿El qué?...
-... ¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ MIRIAM?!!! -Toni-P, hecho una furia, tiró la mesa y salió corriendo.
Miriam (con el dolor de cabeza que le producían los gritos del pirado de Toni-P), observaba la mesa tirada. No pensaba casarse con él. Ya había encontrado al hombre de su vida. Y ese definitivamente era Mini Di.
sábado, 5 de enero de 2013
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