sábado, 6 de julio de 2013

Titancordia - Capítulo V

-Ohhh, pero qué malotes. -dijo uno de los científicos.
-Pues eso no es nada comparado con lo que viene ahora... jojojo...
-Señorita Miriam, nosotros la considerábamos más... decente.
-Ya sabes lo que dicen... las mosquitas muertas son las peores. -dijo en voz baja otro científico.
-¿Cómo dices?
-¡Nada, nada...! Siga deleitándonos con su historia, por favor.
-¡Claro! Ahora... os voy a contar el momento más erótico de mi vida...
-Oyy... esto promete. Grábalo todo que ya verás qué dineral vamos a ganar.

Miriam se sentía plena. Totalmente feliz. Se dirigía junto a su amorsitoh al camarote, donde hace tan solo una hora se encontraba llorando por pensar que lo había perdido para siempre. 

-¿Qué hacemos? :|
-Se me ha ocurrido algo genial... lplplplplp. -Miriam hizo un movimiento de lengua bastante usual en ella.
-¿El qué? :|
-Pues...
-H*STIAH, ¿Y ESE PEDROLOH? -dijo estupefacto Mini Di (con toda su vena cani, again) al ver la joya que relucía en la mesa de Miriam.
-Ahh, ésa. Es el Cuore de la mare. Me la regaló Toni-P; dijo que era la que llevaba Berlusconi cuando lo pillaron en su jacuzzi con todas sus "mozas"...
-Dios, es la leche. -decía Mini Di sin quitarle ojo... al Cuore- Su color, su forma, su historia...
-Mini Di... Quiero que me dibujes.
-Qué brillo luce la joya.
-Solo con el diamante...
-Es preciosa...
-SOLO con el diamante... -repetía Miriam.
-Qué tonalidad... como la de mis ojos, ciertamente.
-SOLO CON EL DIAMANTE... -Miriam empezaba a perder la paciencia...
-Parece de gominola... *-* -Mini Di, ensimismado, no se enteraba de nada.

Miriam acabó perdiendo la paciencia y le pegó una colleja.

-Ay. :|
-¡QUE ME PINTES SOLO CON EL DIAMANTE! ¡TÚ! ¡A MÍ! ¡SOLO CON EL DIAMANTE! ¡S-O-L-O CON EL DIAMANTE!
-Ahhh, vale jo, no te enfades...
-Pues venga, a trabajar. Y rapidito si no quieres que saque el látigo.
-PERO PERO, ¡¿QUÉ?! -a la media hora, Mini Di se enteró de lo que estaba ocurriendo- ¿SOLO con el diamante? Mmmmm... como quieras...

Y justo en ese instante, Miriam se quitó la bata (de laboratooorio, pues era un recuerdo que cierta profesora le había dado por subir nota en su asignatura), dejándole contemplar a Mini Di todo su ser... su seno, su coseno... y la tangente de Mini Di tendió hacia el infinito. (nota de la autora: JJJJJJJJJJJJJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJJA NO PODÍA RESISTIRME A ESCRIBIR ESO)

-Venga, túmbate ahí... -dijo Mini Di, señalando un sofá que había en el camarote de Miriam (ya ves lo bien equipados que van los de primera clase).
-¿Cómo quieres que me ponga? -preguntó Miriam.
-Mmm... veamos... apoya la cabeza en el brazo izquierdo... pon la rodilla derecha un poco sobre la izquierda...

Miriam obedeció rápidamente, pues no quería desagradar a su ninioh.

-¿Y qué hago con el brazo derecho? -preguntó muy interesada...
-Jujuju, ¡aquí viene la mejor parte! -dijo entusiasmado Mini Di.- Pon la mano derecha en forma de pistola...

Miriam lo hizo ipso facto.

-... y ahora pon tu boca sobre ella. Saca morritos.
-¿Así? -preguntó Miriam con la postura requerida.
-OGG, SÍ.

Entonces Mini Di, muy concentrado, se sentó enfrente de ella y empezó a dibujar su figura, aquélla que tanto lo enloquecía. Sentía tantas ganas de poder tenerlo entre sus manos... pero por ahora solo podía conformarse con plasmarlo en su papel.
Miriam, al mismo tiempo, al ver los ojos dicaprienses de su rubioh se moría de ganas de que Mini Di hiciese con su cuerpo algo más que dibujarlo...
Al cabo de una hora, more or less...

-C'est fini? -preguntó Miriam al ver que Mini Di soltó el lápiz, contemplando su obra de arte.
-¿Er qué? :|
-Que si has acabaoh.
-¡Ah! Sí... ha quedado precioso...
-Es lógico, soy yo. -dijo Miriam, orgullosa.
-Pero sería imposible que quedase la mitad de precioso que tú.
-OOOOOOOOOOY HIJO MÍO.
-MIRIAM... NO CREO QUE PUEDA RESISTIRME MUCHO MÁS...
-MINI DI... YO TAMPOCO... Me tienes emBRUJAda...
-MIRIAM... COMO UNA OLA, TU AMOR LLEGÓ A MI VIDA...
-OGGG, MINI DI... NO AGUANTO MÁS... ¡POSÉEME!

¡La temperaturah subía en aquél camarote!

-ESTA NOXEH ES PA ASE TRAVESURAH. . . -Mini Di estaba... preparado.
-SÍ... Pero aquí no. Busquemos algo más... salvaje, grr.
-¡Vamos al garaje!

La parejita corría enloquecida en busca de su nidito de amor... pero lo que no sabían era que alguien los observaba. Sí, se trataba de... ¡Ainhoeh!

Una vez en el garaje, comenzaron la búsqueda del que sería "el coche del amor".

-Mini Di...
-¿Sí, chocolatito mío?
-Una vez me dijeron que los hombres que eligen coches grandes... ya sabes... no orientan.
-Bah, ¿me ves cara de eso?
-Mmmm, no te lo veo precisamente en la cara, pero sí, tienes razón.
-Pues venga, este mini amarillo con matrícula capicúa está bastante bien.

Se subieron en el coche, y Mini Di empezó a hacer de chófer.

-¡Oh, sexy señorrrita! ¿Hacia dónde vamos?
-Hacia las estrellas... (lplplplp)
-No necesito ver las estrellas teniendo una al lado. :) (BASADO EN HECHOS REALES)
-AYYY QUE TE COMOOOOOO.

Y... Miriam y Mini Di comenzaron a realizar el acto físico del amor.

-Aih k veh... k suerte tiene la sosiah estah... aihh Mini Dih... si yoh fuerah mar, y tu unah rokah, subiriah la mareah pah besah tu bokah.. (L* -se decía Ainhoeh a sí misma.- serah mejoh k me shive ar Tonih-P yah.

Y dicho eso, Ainhoeh fue corriendo (todavía celosa por no ser ella la señorrrita de Mini Di) a los aposentos de Toni-P para cumplir su función: el ser una shivatah.

-Toooooniiih-P, saaaarteh.
-No. -contestó Toni-P, el cual había sido despertado por los gritos de corralera de Ainhoeh.
-Haaahahahaha poh noh me voy a morih...
-Ayyy... ya voooy.
-K te pasa a ti ijoooh.
-¡Señorita Ainhoeh, aquí me encuentro! -Toni-P abrió la puerta, con su gorrito de dormir, su bata y su llamativo tanga de leopardo, dejando el dedo índice a dos cm de la cara de Ainhoeh.- ¿Trae noticias?
-Sih... es mu fuerte lo k ta exo Miriam...
-Soy un hombre fuerte, aparte de tener tres carreras, ser un genio y tener el oído muy fino, ¿comprenden? Podré soportarlo.
-Poh er Minih la ha puestoh mirandoh ar norteh.
-¡¡¿¿QUÉEEEEE??!! ¡¡MIRIAM!! ¡YO TE QUERÍAAAAAAAAAAAAAAA...! -Toni-P se derrumbó.

De la nada (como de costumbre), apareció el Capitán Marina.

-Ayy, Toni-P, ¿qué te pasa? -preguntó preocupada.
-Poh k le han puesto la cornamentah.
-Nadie lo habría dicho mejor, Ainhoeh. -dijo el Capii, dedicándole una sonrisa falsa a lo francés.- Toni-P, sepa usted que de todo se sale, que un clavo quita otro clavo, que nunca un invierno venció a una primavera y que en mí puede encontrar una compañía verdadera. <3
-Snif, snif... gracias, Capii... tendré muy en cuenta su proposición. -dijo Toni-P, secándose las lágrimas.
-Sé que es imposible resistirse a mí. Bueno, me marcho que he dejado el timón sin nadie, ¡y a ver si vamos a chocar ahora con un iceberg! ¡Jajajá, qué chispa tengo y qué sarcástica soy! Bueno, adiós Ainhoeh... y hasta luego, Toni. ;D

Y el excéntrico capitán se marchó.

-Ainhoeh... vamos en busca de estos dos. Se van a enterar de lo que vale un peine.
-Peroh Tonih-P, usteh k sabe de peineh si apenah tiene peloooh maaaindreh.
-BUENO, que les voy a dar su merecido, ¡NARICES!
-Esperah tioh k me estoih meandoh. -dijo Ainhoeh, intentando entrar en el camarote de Toni-P.
-De entrar aquí nada, monada. ¡Vaya al camarote de mi... bueno, de Miriam! Tengo las llaves, tome.
-Ara vuerboh.

Y pasados unos 20 minutos (pues el hecho de encontrar un camarote y de encontrar el baño de tal camarote era una tarea difícil para nuestra Ainhoeh), la espía de Toni-P volvió... con algo reluciente colgado en su cuelloh.

-¡Irah k kosah mah guapah me he adjudikaoh!
-DEME ESO, es el Cuore de la Mare, ¡maldita!
-Maadreh tampokoh te pongah asin, totah, tú noh puedeh usarloh xqeh no tieneh cueyoh.
-QUE SE CALLE. Ummm... pensándolo bien... esto me puede servir para idear un malvadísimo plan... ¡WAJAJAJAJA! ¡AINHOEH, ERES UN GENIO!
-Kiyoh te me trankilisah k no soih un tioh. Soih una geniah si akasoh.

Y después de tanta conversación absurda, Toni-P y Ainhoeh se dirigieron al coche del amor.
Mini Di y Miriam no se aburrían.

-¡PUM! -Miriam chocó el cristal empañado del coche con su mano, dejando su huella- Mini Di... jolín, te has portado.
-Es que sé hacer mucha magia... vaya... tengo frío...
-VEN AQUÍ A QUE TE DE CALOR. -Miriam se abrazó a su ninioh.
-Ten cuidadito que el chocolate blanco se derrite con tanto calor...
-Pues ahora me apetecería a mí un chocolate caliente...

De repente, escucharon voces provenientes de la entrada del garaje.

-K pasoh con er k dijo k te amabah, ah, ah.
-¡Ainhoeh! ¡Cállate que nos van a oír!

Mini Di y Miriam se quedaron--> O.O

-¡Vayámonos antes de que nos pillen! -dijo Mini Di.
-¡Pero espérate hijo, ponte algo!
-Uy, casi me voy desnudo. Jeje. :|
-¡Esto es lo más divertido que he hecho nunca! -decía Miriam mientras se vestía.

Mientras, Toni-P y Ainhoeh seguían a lo suyo.

-Malditos coches... ¿sabes, Ainhoeh? Una vez hice un experimento sociológico: me quedé parado en el principio de cada paso de cebra, esperando a que parasen para dejarme cruzar. Lo hice en catorce pasos. ¿Sabes en cuántos me dejaron pasar? ¿SABES EN CUÁNTOS?
-Teh pintaron pajaritoh en er fremaah. . -cantaba Ainhoeh sin hacerle mucho caso a su superior- ... ¿Eh? Sih sih, sigueh contandomeh.
-¡EN DOS! ASCO DE SOCIEDAD, se creen superiores por ir en una caja con cuatro ruedas... ¡Bueno! ¿Encuentras el coche?
-Aiii, esk no e estaoh pendienteh.
-¡ME CAGO EN LA LECHE! ¡¡Serás inútil...!!
-Tuh ganah, kiyo, k soi una geniah.
-Maldita alumna-florero...
-¡ESEH, ESEH! ¡ESEH ES ER CARROH!

Toni-P y Ainhoeh corrieron para pillarlos in fraganti.

-¡¿CONQUE HACIENDO GUA... -Toni-P abrió la puerta de golpe- ...rrerías?

¡Miriam y Mini-Di habían escapado!


En la torre de vigilancia del barco.

-¡Mira, Capitán! ¡Mira esa parejita! -decía Manuel, señalando a Miriam y a Mini Di, que huían hacia los camarotes.
-Ay, bendita pareja, gracias a sus adulterios tengo una noche divertida asegurada...
-¿Cómo dices?
-¡Ah, nada, nada, Manuel! Queee, eso, lo que te estaba contando... iba yo por Francia cuando de repente un francés con un nombre parecido a "albóndiga" me cogió y me dijo...
-¡Oh dios! -gritó Manuel de repente.
-¡SÍ, YA SÉ QUE ES EMOCIONANTE!
-¡No, capitán! ¡MIRA ESO!
-¿El qué? -preguntó el Capii, ladeando la cabeza cual perrito confuso.
-¡Ahí, en el horizonte!

Mientras, en el horizonte.

-Lalalá... soy un iceberg feliz, nadando por aquí... lalalá... ¡ahhh, qué tranquilos se encuentran los mares a estas horas! Sin barcos, sin humanos... ¡qué placer!... un momento... ¿qué es eso que se abalanza sobre mí?

En el barco:

-¡MANUEL, COGE EL TIMÓN, CORRE! -ordenó el capitán Marina.
-¡¿Pero qué timón?! ¡Estamos en la torre, y el timón está en tu despacho! ¡¡Hoy te tocaba conducir a ti!!
-Pero jo, me aburría ahí, sola... ¿cómo es posible que en un transatlántico tan lujoso solo tengamos presupuesto para dos trabajadores?
-Rajoy y sus recortes, hija...

El iceberg:

-¡AHHH! ¡Que me atropellan! Ay dios, ay dios, que yo soy un simple iceberg, que no tengo patas para girar ni nada... ¡SOCORROOOO!
-¿Quiéeeeeeeeeeeeen me ha llamado...? -se escuchó una voz por ahí.

En el barco:

-¡Manuel, ve tú al timón, que corres más rápido que la má!
-¡Pero jolín, que hoy te tocaba a ti!
-Es que tengo que reservar energías para esta noche...
-¡Bah, ya voy yo! ¡Serás vaga! ¡Ya podrías correr un poquito!
-Ahhh, cállate, ya corrí lo suficiente en educación física.
-¡Serás incompetente!
-Como sobrevivamos te despido, asqueroso. -dijo el Capii, sentándose en la torre mientras Manuel corría para el timón.

Cuando llegó al timón, empezó a girarlo con toda su fuerza.

-¡VENGA! I CAN!
-¡Todavía no he hecho el testamento! ¡Mi mujer se va a quedar sin nada! -lloraba el iceberg.

Manuel no paró hasta ver que el barco cambió realmente su orientación, y su vector dirección ya no coincidiría con el iceberg.

-Ohh... no me creo que haya podido... -se decía a sí mismo...

Pero...
¡Un fuerte golpe se escuchó en el lateral del golpe!

-AHHH, me han roto mi parte favorita. D': -seguía llorando iceberg.

¡No habían tenido en cuenta que lo que trataban de esquivar solo era la punta del iceberg!
¡El barco había colisionado con la zona de abajo!
... ¿Habrían sido graves los daños?
Lo sabremos en el próximo capítulo.



martes, 26 de marzo de 2013

Titancordia - Capítulo IV

-Ay, madre mía... Con esta historia vamos a ganar millones en el Sálvame. -dijo uno de los científicos.
-Calla, calla, que tiene que parecer que nos interesa.
-¿Decían algo? -preguntó Miriam.
-¡No, nada!... Siga contando.
-Bien:


Miriam ya lo había decidido. Hablaría con su madre. Se lo explicaría todo. Que se había enamorado de Mini Di, que no se casaría con el psicópata de Toni-P, que pasaba de todas las pijerías de la primera clase. Le daba un poco de miedo la reacción de su "santa" madre, pero... Tenía que hacerlo.

-Hija, ábreme. -dijo Cheli, llamando a la puerta.
-Oh, justo a tiempo... -se dijo Miriam a sí misma.- ¡Ya voy, Mami!

Miriam había llamado a su madre para que le ayudase a elegir qué ponerse (especialmente con los zapatos) y también a ponerse un corsé.

-Mamá...quiero hablar contigo de una cosa.
-¿De qué se trata, niña?
-Verás... creo que no estoy segura de casarme con Toni-P. Bueno, estoy segura de que NO quiero casarme con él.

Cheli, del disgusto, soltó los lazos del corsé.

-¿Cómo que no quieres casarte con tan apuesto hombre?
-Mamá, es odioso. Es pedante, altivo, y hoy me ha gritado mientras desayunábamos. Es demasiado posesivo. No le quiero.
-Tenía sus motivos para enfadarse...
-¿Cómo? -preguntó Miriam, sorprendida.
-Te fuiste con el de tercera clase, así sin más. Ni te imaginas la vergüenza que pude pasar. 
-Se llama Mini Di, por favor, llámalo por su nombre.
-LO LLÁMARE COMO ME SALGA DEL GATO. -gritó Cheli, enfurecida, apretándole el corsé a Miriam tanto tanto que casi no podía respirar.- Verás... Te comprendo perfectamente. Hace unos años... Antes de que tú nacieras... Conocí un hombre. De tercera clase, también. Se llamaba Pic. Me volvía loca... Pero, ¿qué pasó? Que me dejó por una barriobajera de su misma clase. Al final, cada oveja acaba con su pareja, ambas de la misma clase. Es algo que tienes que aprender.
-Pero...
-ES ALGO QUE TIENES QUE APRENDER. -le dijo, apretándola aún más y dando por zanjada la discusión.

Miriam estaba anonadada, menuda historia. Pero... tal vez su madre tuviese razón... Lo de Mini Di sin duda era una locura. Era muy arriesgado. Realmente... No lo conocía. ¿Cómo podía saber que sus intenciones eran mejores que las de ese tal Pic? 


Por otra parte, en la tercera clase:

-Bueno, Desi, ¡me voy a ver a mi Miriam!

Desi se quedó--> O.O

-¿TU Miriam?
-Claro. Después de lo que pasó ayer, está claro que es mía.
-Mini Di, yo no estaría tan segura...
-Podrías disimulisar la poca confianza que tienes en mis dotes e intentar ser una buena amiga.
-Lo digo por tu bien, para que luego no te des el corte.
-Bah. Me voy.
-¡Vale, haz lo que quieras! ¡Lo que hagas me lo paso por aquí! -dijo enfadada, haciendo su gesto característico.

Mini Di se fue corriendo hacia el camarote de Miriam. Pero, por el camino, se encontró a la persona que menos quería ver en ese momento... A la persona que menos quería ver en cualquier momento... Sí, era Toni-P.

-Oiga, oiga, no se corre por los pasillos. -dijo señalándole, situando su dedo índice a dos cm de su cara.
-Pues bien que usted está corriendo cada vez que lo veo.
-Por favor, niñatillo de clase baja -dijo, con su típica risa arrogante.-, yo no corro, ando con estilo.
-Sí, con el estilo de un chihuahua, so enano.
-¿QUÉ HAS DICHO?
-¡LO QUE HAS OÍDO!

La cosa se ponía tensa...

-¡Eres un mini cani con afán de DiCaprio! MÁS QUISIERAS PARECERTE A ACTOR TAN SEXY.
-Por favó, por favó... ¿tú te has visto? Dios le dio un cuello a cada hombre, ¿por qué a ti no?
-Porque a te lo dio a ti, maldita jirafa.
-EHH ESO NO ME LO DISEH EN LA CALLEH. -Mini Di sacaba su lado cani.
-No podemos salir a la calle, so rubio. Estamos en altamar.

La cosa seguía tensa... Pero alguien llegó.

-Eh, qué ocurre en MI barco. -dijo el Capitán, que apareció de la nada.
-Nada, que este señorito está en primera clase y ya no está autorizado. Lo típico, les das la mano y te cogen el brazo...
-El señorito está autorizado por mí. Dice que quiere aprender los grandes dotes de capitaneo, y lo voy a tener haciendo prácticas con Manuel. -dijo el Capitán, guiñándole un ojo a Mini Di (cosa que lo alegró mucho, aunque también lo intranquilizó un poco).
-Ehhh... ¡Sí! ¡Quiero ser piloto de barcos!
-No se dice piloto, Mini Di...
-Ah, perdón. Quiero ser chófer.
-Bueno... Toni-P, no le vayas a echar porque tiene permiso a estar por aquí. Me parece fatal que te pelees con él, siendo un hombre tan culto y tan todo.
-Jo, ¡si empezó él! -se quejaba Toni-P.
-Jih ombreh. -replicó Mini Di.
-¡Me da igual quién empezara! ¡Esto lo voy a terminar ya! Venga, daos la mano y pediros perdon.

Ambos galanesssssss hicieron caso al Capii.

-Venga. Toni-P, vete a tu camarote.
-Vaaaaaaale... -dijo Toni-P enfurruñado, pero haciendo caso a la orden del Capitán.

Cuando se fue:

-Gracias, Capii. -dijo Mini Di emocionado.
-De nada, sosioh. Es así como habláis la juventud de hoy en día, ¿no? Sosioh der perreoh. -el Capii intentaba hacerse el moderno.
-Sí... Ehh... Bueno... Que... Me voy.
-¡Adioh! ¡Daleh duroh!

Mini Di fue corriendo (pero con más cuidado) al camarote de Miriam. La encontró allí, llorando.

-Ay, mi trocitito de chocolate, ¿qué te pasa?
-Has atentado contra mi normalidad. ¿Qué hago ahora? No sé lo que quiero.
-Tú misma te quejabas de tu vida de antes. Yo puedo arreglar eso.
-Las cosas no son tan fáciles.
-Ya lo sé, pero si no pones de tu parte sí que no lo serán.
-Vamos a ver, si me voy contigo, las cosas son difíciles. Me estoy yendo contigo, luego las cosas son difíciles. ¿Nunca has dado lógica?
-A mí me hablah con términos de la ESO.
-Bueno... No sé por qué pienso todo esto. Quiero a... Ton... Toni... Toni-P. -le costó decirlo, pero lo consiguió.
-Eso no te lo crees ni tú.
-Sólo has sido un pasatiempo, nada más. Ahora, vete.
-No me creo nada.
-¡Vete, maldito rubio!
-¡NO!

Miriam lo cogió para llevárselo, pero el se resistió... De tal forma que sus bocas quedaron unidas en el beso más espectacular que Miriam había probado nunca. Sabía a chocolate blanco.
Pero eso no estaba bien. Y se apartó.

-... ... Madre de dió... Oggg... Ehh... Vete... -dijo Miriam no muy convencida.
-Sabes que quieres que me quede ahí, en tu cama, contigo.
-¡VETE O LLAMO A TONI-P!

Y con lágrimas en sus ojos, Mini Di se fue.


Miriam, para disipar sus pensamientos, se puso a leer un libro. Al principio empezó con 50 sombras de Grey, pero como le recordaba demasiado a su ninioh, y no era muy recomendable leer libros de ese tipo con él en mente, desistió y se puso a leer uno del Titanic... Sin percatarse de lo mucho que se parecía su historia con la del famoso (y hundido) barco.

No podía concentrarse, por lo que decidió salirse a la proa, a pensar. Tenía tantas dudas...
¿Tendría su madre razón? ¿O Mini Di era el amor de su vida?

-Sabía que te encontraría aquí... -escuchó una voz masculina a sus espaldas.

Por un momento temió que fuese su Toni-P, pero por suerte no. ¡Era su Mini Di! ¡Su amor!

-Tú sabes muchas cosas... -dijo Miriam.
-Sé que lo que dijiste antes era mentira.
-Yo ya... Sólo sé, que no sé nada.
-Yo te puedo enseñar todo lo que quieraas...
-Jijijijij, las cosas que me dices. -Miriam se rió por el doble sentido de la sugerencia de Mini Di.
-Así te quiero ver, riéndote.
-Es muy difícil...
-Deja que te dibuje una sonrisa con mis labios...
-Oyoyoyoyoy madre mía... Qué currrsi, me encanta.
-Bueno, normal que te encante, soy yo.
-He cambiado de opinión, Mini Di. Te quiero.
-¿Sí?
-Sí, porque...
-Chsss, chsss. -le mandó callar de forma un tanto "inglesa"- Cierra los ojos.
-¿Cómo?
-¡Ciérralos yaaaaa maaaaadreh!
-AAAAAAY, ya voy.

Miriam le hizo caso, y cerró los ojos. Sintió como los brazos (que aunque no fuesen de Iron, no estaban mal) de Mini Di le guiaban hasta subirse en una valla. ¿Querría tirarla para recordar viejos tiempos?

-Ya. Abre los ojos.

Y haciendo caso a su querido, abrió los ojos. Encontró el enorme océano en frente de ella, y bajo sus pies. Era algo maravilloso.

-¡¡¡OHH!!! ¡MINI DI, ESTOY VOLANDO!
-Volando te voy a dejá cuando te coja... -susurró Mini Di.
-¿Qué?
-¡Nada, nada! ¡¿Te gusta?!
-¡ME ENCANTA! ¡Bésame, bandidoh!

Y por supuesto, Mini Di no tardó en obedecer y darle lo suyo. Aquel beso era aún mejor... 
Y Miriam sentía (aparte del gustazo de por fin besar al amor de su vida) que se introducía en la mayor travesura de su vida.

sábado, 5 de enero de 2013

Titancordia - Capítulo III

-Oye ninio, me he enterado de que ayer salvaste a Miriam y tal y cual... Y que por ello te han invitado a la segunda cena de inauguración. ¿No es así?
-Sí... -dijo Mini Di con una cara más o menos así--> :|
-Yo soy María, encantá. Te puedo ayudar a causar buena impresión con los estirados estos... ¿te parece?
-Claro. :|
-Muy bien, ¡pues acompáñame!

Y así hizo Mini Di, un pelín cortado pero contento de que una de "las estiradas" le tendiese la mano en señal de amistad (sin contar Miriam, que se la tendió en señal de otra cosa).


Por otra parte, Miriam se encontraba en su camarote, buscando en su enorme armario la ropa que mejor le quedase: quería estar perfecta para esa noche.

-Mhmm, me pondré estos tacones azules. O estos rojos. O estos morados. O estos negros. O estos... -y así siguió hasta recitar una gama importante de colores.

Quería deslumbrar a su amor, pero sin que los demás sospechasen. Y tampoco quería ser demasiado "pija", pues seguramente ese no fuera el estilo de su amado.

-Dejaré el Cuore de la Mare aquí, no quiero que Toni-P empiece a fardar de su dinero.


En el camarote de María:

-Bueno, ninio, que todavía no te he preguntado, ¿cómo te llamas?
-Mini Di. :|
-Mira, tengo aquí un traje de mi hijo, Yastinsito. Yo creo que te puede valer.
-Vaya, yo pensaba ir con mi chándal del Sevilla.
-¡No! ¡Sólo conseguirías que esa panda de finolis se metiera contigo! Y seguramente uno de ellos empezaría a hablarte de que en una cena de tal categoría no pega un chándal, al igual que en cierto libro no pegaba una foto de Rafa Nadal...
-Creo que sé de quién me hablas. -dijo Mini Di.


Volviendo al camarote de Miriam:

-¡Jolín! ¡Todavía no he elegido qué ponerme! ¡Y mis amigas no saben qué recomendarme por whatsapp! -gritaba Miriam estresada mientras se maquillaba.
-Toc toc toc. -dijo la puerta (chiste malo de la escritora)
-¿Quién es?
-Tu fantástica madre.
-Está abierto, pasa.
-Miriam, esto no es buena idea... -dijo Cheli.
-No te entiendo. -Miriam se hizo la loca, porque sabía de sobra que su madre se refería a Mini Di.
-Hablo del señorito que "te salvó" sin ropa.
-¿Insinúas algo? -dijo Miriam a la defensiva.
-No, verás... Es normal que te atraigan chicos así, de buen ver. Pero a la larga, ¿que es lo importante? ¿Una tableta de chocolate blanco o un marido que nos suponga no volver a trabajar nunca más?
-Pues yo pienso...
-Justo lo que yo decía. -interrumpió Cheli a su hija.- Ya es tarde para decirle al de tercera clase que no venga, pero no quiero que volváis a veros. No quiero que eches a perder un matrimonio con el apuesto y sensual Toni-P. ¿Vale?
-Sí...
-Pues venga, hasta luegui en la cena.
-Hasta luegui...


En el camarote de María, otra vez:

-María, ¿cómo se abrocha este cinturón?
-Ay, Mini Di, eso es una corbata. -dijo María dirigiéndose a Mini Di para ponérsela.
-Ahh, claro.
-¡Y por favor, la gomina no se pone así! Los pelos tienen que ir hacia atrás, no hacia arriba.
-Og, esto de ir de finolis es un aburrimiento. Ni lote, ni cashimbeo, ni chándal, ni Escrilecs... Si no fuera por mi Miriam...
-Oyoyoyoyoy. -María se abrochó la rebeca en plan maruja.- ¿Vas a ir a por Miriam? Pero si ella está prometida con el Toni-P.
-Por favor... -Mini Di echó una risilla engreída.- Ese no es rival para mí.
-No te creas... Yo mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmelotiraba.
-Bueno... Ponme la corbata. :|


Y después de tanto revuelo en los corazones de los dos enamorados (que con tanto amor imposible parecían Romeo y Julieta), llegó la hora. Miriam, con el corazón en la garganta, se dirigía hacia el comedor principal. Mini Di seguía a María, alucinando con el decorado de la primera clase (aunque no era nada comparado con el de la Boss Real).
Miriam empezó a bajar por la enorme escalera, y... ¡qué veían sus ojos! ¡Allí estaba, tal como en sus sueños, su magnífico Mini Di! Cruzaron las miradas apasionadas y lujuriosas, a lo que él se dirigió a ella y le dijo:

-Señorina, déjeme que le ayude. -dijo Mini Di tendiéndole una mano.
-Claro. -respondió Miriam con cierta "*voz*".
-Oooooyyyyyyy. -pasaban María y el Capih.- ¡Iros a un parque! ¡Uhh uhh!
-Oh, cariño mío. -llegó Toni-P.- Dame un beso.
-Ehh... Me duele la cabeza. -dijo Miriam con su cara de asco de siempre.
-Bueno, vamos a la cena que ya han servido el pollo empanao. -dijo Toni-P cogiendo a su prometida y apartando a Mini Di.

En la mesa:

-María, ¿Para qué sirve este tenedor?... -dijo Mini Di señalando uno de los cubiertos de Toni-P, que estaba a su lado.
-Para el pescado.
-Vaya, yo pensaba que era para rascarse la espalda... Y más abajo...
-¡Uhmm, qué buena pinta tiene esa lubina! -dijo Toni-P, cogiendo el susodicho tenedor y metiéndose en la boca un pedacito del susodicho pescado.

María y Mini Di empezaron a reírse. Miriam, que también lo había visto, se aguantaba la risa por no descubrir a su compañero.

-Bueno, Mini Di, cuéntanos, ¿a qué te dedicas? -preguntó Cheli.
-Soy dibujante. :|
-Vaya... ¿y qué dibujas?
-Coches y prostis. :|

Se hizo un silencio en la mesa.

-En fin, qué se puede esperar de la tercera clase, jojojojo. -dijo Toni-P.
-Mini Di, ¿por casualidad tendrías algún amigo que presentarme? -dijo el Capitán.
-Bueno... Tengo uno... Se llama Isidro.
-OHH, buen nombre.

La noche continuó de la misma manera. Toni-P intentaba "desbancar" a Mini Di, pero no conseguía nada. El rubio y Miriam se hacían """"más amigos"""" cada vez.
Cuando acabó la comida.

-Dónde está Miriam. :| -le preguntó Mini Di al Capih, así de repente.
-(D:) Pues ahí, por el pasillo.

Mini Di fue a buscar a Miriam, a la cual encontró un poco seria.

-¿Qué pasa, cuqui?
-Nada, será que estoy cansada. -respondió Miriam, que en realidad estaba un poco confusa por todo lo que había vivido en tan poco tiempo.
-Vaya... Y yo que ahora quería mandarte a un sitio muy guapoh...
-¿Adónde?
-¿Quieres ir a una fiesta de las de verdad?
-... SEHH. -dijo Miriam emocionada.
-¡Vamos!

Y ambos fueron corriendo hacia la zona de tercera clase.
Pero alguien pudo verlos, y los siguió...

Una vez llegaron a la tercera clase.

-¡Ven, Desi! Te presento a Miriam.
-¡Ah, la chica de la que te enamorast... -Mini Di le pegó un pisotón a Desi para que se cayase.- ... Ahhh, hola.
-Hola, Desi, encantada.
-YO TAMBIÉN ESTOY ENCANTADA *voz*. -dijo Desi con su usual voz.

Empezó a sonar una musiquilla particular.

-¿Qué es eso que suena? -preguntó Miriam.
-¡OPPA GANGNAM STYLE!

Oh dios. Miriam no se lo creía. Estaba allí, con un montón de desconocidos de los de tercera clase bailando el Oppa Gangnam Style. Y nunca se lo había pasado tan bien.

-¿Qué quieres tomar? -preguntó Mini Di mientras bailaba.
-¡Un malibú piña!
-Kiyoh -una vocecilla se oyó detrás de Mini Di.- Baila knmigoh.
-Claro, Presuh.

Pero a base de malibús, Miriam empezó a estar un pelín indispuesta...

-Yo no sé bailar esto... -dijo Miriam.
-Claro que sí, sólo tienes que acercarte MÁAAAAAAAS. -dijo Mini Di arrimándose tó a Miriam.
-Kiyooooh.
-Tranquila Presuh, tú siempre serás mi niña favorita.

Seguían bailando.

-Ehhhhh, sexy laaaaaaady... -Mini Di se iba acercando cada vez más.
-Op, op op op... -Miriam se dejaba seducir.

Aquello era muy Boss...........


Más tarde, en el comedor principal.

-Ainhoeh. -dijo Toni-P señalando a la susodicha, dejando su dedo índice a dos cm de su cara.- ¿Qué has visto?
-Poh tioh estabah bailandoh con er rubioh y no veah como subiah la temperaturaaH ...**
-Gracias. Espíenlos en todo momento, ¿comprenden?
-Valeh.


Al día siguiente, Miriam (con una resaca der quinse) fue a desayunar con su todavía prometido.

-Esperaba que vinieras a dormir conmigo... -dijo Toni-P.
-Es que por la noche te pones muy tontín y yo hasta el matrimonio no quiero hacer nada.
-Ya, eso habrá que verlo.
-¿A qué viene esto?
-Ayer estuviste en la tercera clase de pashangueo con Mini Di.
-Sí, pude comprobar que la Ainhoeh no dejaba de observar.
-Mhmm. -Toni-P se molestó al ver que Ainhoeh no fue tan discreta como él pensaba.- No quiero que vuelvas a ese lugar.
-¿Por qué? ¿Quién eres tú para decirme lo que debo hacer?
-Soy tu prometido. -Toni-P empezaba a elevar el tono.
-Eso no es motivo suficiente.
-¿Sabes lo que me preguntaba ayer, durante la cena, cuando te fuiste?
-¿El qué?...
-... ¡¡¡¿DÓNDE ESTÁ MIRIAM?!!! -Toni-P, hecho una furia, tiró la mesa y salió corriendo.

Miriam (con el dolor de cabeza que le producían los gritos del pirado de Toni-P), observaba la mesa tirada. No pensaba casarse con él. Ya había encontrado al hombre de su vida. Y ese definitivamente era Mini Di.