martes, 18 de diciembre de 2012

Titancordia - Capítulo II

-¡Oh, señorina! -intervino el científico de las gafas de pasta.- ¿y al final se cayó del barco?
-Emm, bueno... Si estoy aquí... Es por algo...
-Síganos contando, please. -dijo otro científico haciendo caso-omiso al de las gafas.
-Bien, como iba diciendo...


-¡Se me resbalan las manos! -gritaba Miriam aterrorizada, viendo como tenía el gélido mar de la noche bajo sus pies.- ¡¡No puedo subir!!
-¡Túsípuede! -dijo Mini-Di con cierta voz extraña y alocada.- ¡Tútelosabe!
-... Ayúdame por favor. -dijo Miriam con voz de "ya, ¿no?".

Entonces Mini-Di sacó abominables fuerzas (como si de un hombre de oro y titanio se tratese) del apasionado amor que sentía por la desconocida chica, la cogió de un brazo y la llevó de vuelta al barco. 
Con tanta pasión, ambos cayeron al suelo (y él sin ropa, imaginad...).

-¿Estás bien, cuqui?
-¡Si, chachipiruli! ¡Me has salvado la vida! -gritaba Miriam eufóooooorica.

Pero la cosa no tardó en complicarse.

-¡Allí está! -oyeron una voz a lo lejos.- ¡Ay, mi hija, que está siendo violada por ese... Mendigo!
-¡¿QUÉEEEEEEEEEEEEEEEE?! ¡PROMETIDA MÍA! -llegó Toni-P corriendo hacia Miriam.- ¡¿Qué te ha hecho el fracasado este (aunque muy guapo)?!
-¡Ya se lo dije al capih! ¡Aquí no tendrían que haber permitido ninguna clase que no fuese la primerísima! -dijo Cheli.

 Miriam pudo observar como todos desconfiaban de su """amigo""", y al ver que no podría defenderse por si solo, acudió en su defensa.

 -No, veréis, es que estaba yo aquí... Admirando las estrellas... Y no sé... Me surgió un deseo inmediato... "QUIERO VOLAR", me dije a mí misma... Y este chico tan encantador me salvó la vida. -dijo Miriam guiñándole un ojo a su salvador.
-Uhmm... Podrías haberme llamado a mí para que te salvara yo, ya sabes, hice aquel curso de primeros auxilios... En fin, ¿cómo se llama? -se dirigió Toni-P al salvador con recelo.
-Mini-Di.
-Bien, ¡Di! -exclamó Toni-P señalando a Mini-Di, dejando su dedo índice a dos cm de su cara.- ¿Le gustaría venir a la cena de inauguración de mañana? Aunque no haya "lote" ni "cashimbeo" ni vulgaridades de ese tipo...
-Creo que podré aguantar una cena de categoría. Allí estaré sin falta. -asintió Mini-Di, mirando a la salvada Miriam.- Aunque... ¿La cena de inauguración no era hoy?

Al parecer Mini-Di fue el único en darse cuenta de que efezzztíiivamente había dos cenas de inauguración, por lo que los demás se quedaron sorprendidos.

-No, verás, es que la gente de alto standing hacemos las cosas dos veces, jeje. -dijo Cheli con una sonrisa falsa a lo francés.

Entonces todos se dirigieron a sus lugares. Miriam, que iba como andando sobre algodones, podía oír a su prometido haciendo planes de boda con su madre, pero sin hacerle el menor caso.

-Y entonces cuando lleguéis al altar saltará el cura del trampolín y...

Miriam estaba más pendiente de su nuevo amor. Podía verlo desde los pasillos del interior del barco. Era tan guapo... Tan... Dulce... Tan... De chocolate blanco... ¡y era suyo! Sí, porque pudo comprobar que aquellos increíbles sentimientos eran totalmente recíprocos.
Pero... No. Era imposible. No podía ser.


Cuando Mini-Di llegó a su habitación.

-Desi... Soy tan feliz.
-Oh oh... -se dijo Desi a sí misma.- ¿Has tenido algún momento romántico? ¿Con quién? ¿Con la morena con rizos de al lado? ¿O la de la falda? ¿O tal vez la del pelo corto?
-No... Con la chica de primera clase. Con Miriam.
-¿QUÉ? ¡¿Cómo es eso?! -Desi se quedó impresionada.- ¡Cuéntamelo todo!

Y así hizo Mini-Di.


En el final de la primera cena de inauguración.

-¡Y entonces ahí fue cuando Cheli se sacó tó la rodilla! -decía Manuel.
-¡Síiii, fue tan divertido! -dijo Cheli.
-Bueno, Toni-P, ¿quiere que le enseñe mi timón? -dijo el capitán con tono sugerente.

Toni, que justo estaba bebiendo de su copa de Champín, empezó a toser.

-¿C-cómo?
-Jejeje, don't get nervous. -se acercó el capih a Toni-P.
-OOOOGGGGGGG MINIIII TE COGÍA Y TE DEJABA MORENO.

Toda la sala se quedó en silencio.

-¿Miriam?
-Ay... Que no sé qué me ha entrado... Debe de ser el porrazo que me DÍ antes en la cabeza, jiji.
-... Vámonos a dormir. -dijo Toni-P, poniendo su característica cara de enfado.
-Pero...
-¡Vamos!

Y entonces la pareja salió corriendo (Toni-P con la cabeza hacia delante, un pelín torcida, llevando a Miriam cogida de la muñeca) hacia los camarotes.

-Me encantan con carácter. -le comentaba Cheli al capitán.

Por los pasillos hacia los camarotes:

-¡Toni! ¿Qué mosca te ha picado? -dijo Miriam soltándose de sus garrrrras.
-¿A qué ha venido eso? ¡¿PARA QUÉ QUIERES DEJAR MORENO A ÉSE TENIENDO A UN MORENAZO COMO YO...?! -gritaba Toni-P.
-Oye tranquilito, ¿eh? Ya te he dicho que lo he gritado sin darme cuenta.
-... Vale... Te perdono.
-Sí, sí. -asentía Miriam sin escuchar a su prometido.

Ella sabía de sobra que lo que había gritado iba en serio. Amaba a Mini-Di. Y también sabía que las cosas iban a cambiar en su vida. La pregunta era... ¿para bien o para mal?