Encontraron el dibujo de lo que hace mucho tiempo fue una chavalita hermosa (y extrovertida, por lo que se veía).
Aquella chavalita de 100 años, viendo el Sálvame Deluxe, se enteró de la gran noticia. ¡Habían encontrado el dibujo! ¡Aquel dibujo que dibujó (valga la redundancia) el amor de su vida! ¡Oh Dios mío!
Fue volando con su bastón mágico (ya sabéis, 2096, casi el siglo XXII, Doraemon...) hacia el laboratooooooorio donde los investigadores... investigaban, claro.
-Oh, señoruina, ¡cuéntenoslo todo! -dijo uno de los investigadores, con gafas pasta, que anteriormente había sido camarero en un restaurante allá por el norte de Italia...
-Lo haré... Qué recuerdos me trae todo esto... En fin, empiezo:
Era una dulce mañana de Junio. Allá cuando
Aunque esto no suponía ningún alivio ni descanso para Miriam, la cual estaba a dos pasos del gran e insumergible (JAJAJA) transatlántico Titancordia... Con su prometido Toni-P y su madre Cheli...
-Qué planazo. -pensó la rebelde joven.
Por otra parte, otros dos jovenzuelos se apostaban el viaje de su vida: Dos tickets de tercera clase para el Titancordia.
-Mini Di, no sé si deberíamos apostar todo el dinero que tenemos... Que tampoco es mucho, pero tú sabes.
-¡Venga, Desi! ¡Ya sabes lo bueno que soy jugando al Uno! Confía en mí.
-Vale...
-¡Asalajamam unfuré! -dijo uno de los contrincantes de Mini Di y Desi.
-Sí, sí... Bueno, ya sabéis las normas, jugamos por equipos y quien gane se lo lleva todo. -dijo Mini Di.
-¡Ajá! -asintió el otro rival.
Empezaron a jugar. Aumentaba la tensión entre ambos equipos, ya que se jugaban mucho.
Desi, que era la chica más observadora del mundo, pudo comprobar que el equipo contrario no gritó ¡UNO! al quedarle una sola carta en su mano, por lo que avisó a Mini Di.
Entonces, sigilosamente, Mini Di empezó a contar los cinco segundos que hay que dejar de margen...
-1... 2... 3... 4... ¡¡¡5!!! ¡¡¡GANAMOS!!! -gritó eufórico Mini Di, tirando las cartas en las caras de los rivales.
-¡JIOMBRE NOSEOSFLIPÉIS! -gritaron al unísono los dos hombres, sacándose una pistola cada uno.
-¡Corre, Desi!
Desi cogió rápidamente los 50 céntimos apostados, y... ¡los dos tíckets para el lujosísimo barco!
Y salieron
Miriam era la última en subir de los de la primera clase. Cada paso que daba era una mezcla emoción y desgana, pues, a pesar de saber que era una de las primeras personas en estrenar el barco más grande del mundo, estaba segura de que tal viaje acabaría en boda, y ella no amaba a Toni-P, no. Pero al ser un filósofo-psicólogo-profesor-etc-etc-etc de alto standing, su madre Cheli no pensaba dejarlo escapar.
Mientras subía esa terrible escalera que parecía llegar al cielo, le dio por mirar hacia la izquierda, que era por donde subían los de tercera clase al barco.
Y, ¡qué veían sus ojos! ¿Quién era ese apuesto señorito?
Sus ojos eran DiCaprienses, su pelo brillaba como los rayos del mismísimo Sol... Uhmmm...
Aquel chico se le quedó mirando también, ¿se habría fijado en ella?
Pero... No, no podía ser. Era pobre, ni siquiera una amistad con él sería posible (ni sostenible). Y al ver que dos señores armados les perseguían a él y a su amiga, no tuvo más remedio que hacerse a la idea de que no sería una compañía muy recomendable...
Una vez embarcaron todos, se despidieron de sus familias, tiraron la botella esa enganchada a una cuerda que siempre se tira... Se dirigieron hacia sus camarotes.
-Ahh, por fin un poco de tranquilidad. -dijo Miriam en voz baja.
Empezó a pensar en el chico que había visto. Sentía la necesidad de conocerlo, de hablar con él, de... Todo un poco. Qué locura, pensaba.
Escuchó unos gritos fuera, en la parte de la proa, la cual era de la tercera clase.
¡No podía ser! ¡Era aquel chico otra vez! Y subido en el extremo de la proa, gritaba:
-¡SOY EL REY DEL MUNDO!
-Del mundo no sé, pero de mi corazón sí que puedes serlo... -susurraba Miriam con voz sugerente, a solas.
-¿Cómo? -oyó una voz masculina a sus espaldas. Era Toni-P.
-¡Ahhh! ¡Nada, nada! Es que tanto barco me está mareando un poco...
-¡Ayyy! ¡Pobrecita, mi carii! ¿Puedo hacer algo por ti?
-No... -dijo con cierta expresión de asco.
Entonces, Toni-P escuchó los gritos provenientes de la parte de la proa.
-... EL SEGUNDO PAÍS MÁS RUIDOSO DEL MUNDO DESPUÉS DE JAPÓN.
-Bueno, ¿a qué venías?
-Ah, sí. Venía a traerte algo.
-Ahh... -Miriam se giró hacia la ventana, mostrando lo poco que le interesaba.
-Es una reliquia... Una joya única... Es... -le puso un colgante.- El Cuore de la Mare (en italiano). Era la joya que llevaba Berlusconi cuando le quitaron el puesto de Primer Ministro en Italia, y también cuando le pillaron en el jacuzzi con sus "señoritas". Una verdadera joya, ¿comprende?
-Comprendo...
-Jejejeje, realmente lo compré en el aeropuerto de Venecia por 5 eurillos. -pensó Toni-P.
-Bueno, luego en la cena nos veremos... Ahora quiero estar sola, no me encuentro muy bien.
-Vale, luego nos vamos. -Toni-P empezó a acercarse para darle un beso...
-¡Venga, adiós! -Miriam se apartó y le abrió la puerta.
Rato después en el salón principal, poco antes de la cena:
-Ven, Miriam, te quiero presentar a un viejo amigo. -dijo Cheli.
-¿Quién, mamá?
-Al capitán del barco, fuimos juntos al instituto, siempre intentaba superarme en las notas... ¡Qué iluso, jujuju!
-Vale, vamos. -dijo Miriam con poco interés.
Cheli se dirigía hacia el timón del barco, donde se encontraría el capitán... Capitaneando.
-Toc toc.
-¿Quién es? -se escuchó una alocada voz detrás de la puerta.
-Una rubia y su hija...
-¡PEPA! -el capitán abrió la puerta de golpe.- TE DIJE QUE LO NUESTRO ERA IMPOSIBL... ehh... ¡oh! ¡Si eres tú, Cheli!
El capitán era algo extraño... Tenía el pelo alborotado, señal de que no se lo peinaba desde hacía mucho tiempo... Y, bueno... El capitán... Era una mujer.
-¿Quién es esta dulce señorita? -preguntó el capitán.
-Soy Miriam, la hija de Cheli...
-Yo soy el capitán Marina, mucho gusto.
-Eso de capitán Marina no concuerda demasiado...
-Porque no me conoces, JEJEJEJE. -el capitán se rió de forma aterradora.
-Bueno... hija, capitán, dirijámonos a la cena.
-Venga, ¡Manuel! ¡Vámonos a cenar!
-¡Ok! -contestó Manuel, que era como el "cocapitán".
Y así hicieron.
En la parte de tercera clase:
-Desi, me he enamorado.
-Pero Mini-Di, es imposible que te acerques a esa chica.
Pero Mini-Di no la escuchaba, pues tenía toda su atención puesta en un dibujo que estaba haciendo de ella. Tenía que conocerla, quién sabe, en las películas siempre funcionaba.
En cuanto a los de primera clase, una vez entraron en el salón de la cena, una mujer muy simpática se acercó hacia ellos.
-¡Hola! ¡Pensé que no vendríais nunca! Venga, vamos que acaban de servir el pollo.
-Jejejeje, sí... Ya vamos... -dijo Cheli con una risa falsa.
Cuando se sentaron.
-¿Quién era esa mujer? -preguntó Miriam.
-Es María... Era una mujer normal y corriente hasta que se casó con el famoso actor apellidado Pitt, ¡bah! -dijo Cheli.
-Bueno, mi Miriam tendrá la suerte de casarse con un hombre aún mejor... Jijiji. -dijo Toni-P.
-En eso estoy de acuerdo. -insinuó el capitán.
-Sí... -dijo Miriam con cara de asco.
Miriam no soportaba esa situación. Rodeada de personas materialistas y superficiales, con temas y conversaciones que no le importaban en absoluto... Ya se imaginaba toda su vida así... Con Mini-Tonis y Mini-Miriams corriendo en grandes jardines de grandes mansiones mientras tomaba el té con señores aburridos.
¡No podía ser!
-Voy un momento al baño.
-¿Para qué?
-Para usar lo que se usa cuando se usan las autorizaciones.
-¡Ajá! -dijo Manuel.
Miriam salió corriendo, no aguantaba más. Si su vida tenía que ser así, prefería no vivir. Cuando se dio cuenta ya estaba en el extremo de la popa, aún con el chico en la mente... Pero todo le daba igual, pues se disponía a tirarse.
-¡Espere, señorita! -oyó una voz a sus espaldas.
-¡No me detenga, pienso hacerlo!
-¿Pero cuál es el motivo?
-Mira, imbécil asqueroso, el motivo es... -Miriam se giró para decirle cuatro cosas a aquel tipo y... ¡oh dios! ¡Era su amor platónico!
-Me llamo Mini-Di. Como Di, pero en mini. Aunque puedes llamarme imbécil asqueroso si así lo deseas.
-No, verás... Seguramente pienses oh, una chica que lo tiene todo, a saber cuál es el terrible motivo por el que planea tirarse... Pero no es así.
-No, bueno... Pensaba en cosas más íntimas, jiji. Pero por favor, no se tire... De lo contrario, me veré obligado a tener que rescatarla... Con lo fría que está el agua, brrrr.
-Nadie puede detenerme.
-Vale, pues hasta luegui. -Mini-Di se dispuso a irse, realmente para darle uso a las teorías de la psicología inversa.
-Bueno... Si insiste... Tendré que desistir...
-Perfecto. Anda, que te ayudo. ¿Cuál es tu nombre?
-Miriam...
Mini-Di cogió a Miriam para traerla de vuelta al barco, pero, de repente, ella pisó mal (mientras pensaba: ¡anda, que no hay escalón!) y se quedó colgando del barco.
-¡Socorro!
-¿Quiéeeeeeeen me ha llaaaaaaamado? -se oyó una voz por ahí.
-¡Aguanta, voy a rescatarte! -dijo Mini-Di mientras se quitaba los zapatos y el jersey rápidisimamente (parecía ser un experto en eso de desvestirse) por si tenía que zambullirse en el gélido océano.
Queridos lectores (vamos, mis amigos xD), aquí acaba el primer capítulo de la nueva historia "Titancordia"... Así os dejo con la intriga. Aunque no demasiado, pero bueno. En fin, ¡intentaré publicar el siguiente en la mayor brevedad!